Archivado en: historia de un hobbit
Tento tanto sueño atrasado que podría subastarlo en Ebay entre ejecutivos de altos vuelos y hacerme millonaria.
Todo el sueño que tengo ahorrado.
Oro puro.
Tengo tanto sueño que sólo puedo hablar del sueño que tengo, que es profundo como el Atlántico, ancho como mi cintura y largo como un día sin pan. Es mi sueño al sueño lo que febrero al infierno, lo que la inanición al hambre y lo que Oberyn Martell a la sexycidad. Es mi sueño del color del vino tinto mezclado con un malva clarito y atractivo y un oscuro morado sangriento y una zona amarillenta y desvaída alrededor, del color de una ojera tan profunda que se vuelve moratón.
Tía, hay tan pocas posibilidades de que alguna vez vuelva a tener otro tema de conversación que estoy por postearlo porque seguramente no me he explicado pero es que EL SUEÑO ME CORROE.
Y tal. Eres bienvenida a devolverme a la vida y alejarme de tanta rima.
Archivado en: historia de un hobbit
-¡Hola! ¿Eres Cosa(1)?
-Sí.
-¿Cosa la de flamenco?
-…No.
-¿No eres Cosa la de flamenco?
-…No soy la de flamenco.
-¿Entonces qué Cosa eres?¿?¿?
-Pues soy una Cosa que no baila ningún tipo de flamenco.
-¡Vaya! Entonces perdona.
Y por favor, insertad en esa conversación telefónica el sonido de UNA GALLINA DE FONDO.
(1) Sustituir por mi nombre auténtico, que no es un secreto pero todavía me incomoda un poco poner aquí.
Archivado en: citas subrayadas, historia de un hobbit, ofensas literarias al sentido
Hoy, hace un buen rato, después de llegar del médico, me planteé grabar mi primer audiopost y subirlo aquí para compartir, con generosidad y alevosía, el catastrófico estado terminal (y doloroso para la oreja media) de mi voz. (¿Cómo puedo hacer frases tan jodidamente largas?) Lo que pasa es que ahora ya como que ha pasado el momento y aunque sigo teniendo menos habilidades cantoras que Joaquín Sabina (y muchísimas menos literarias, lamentablemente), con una voz llena de gallos y toses moribundas, provoca menos efecto que la casi total ausencia de voz de hace unas horas (como diría Phoebe, “¡he perdido mi flema sexy!” Aunque en esta ocasión ni era sexy ni era una flema, pero me entendéis.)
Con lo cual, exacto, en realidad no tengo nada que contar. Let’s go to improvise.
Closer chuli piruli. La mejor actuación la de Juan Luis García Pérez (Larry), los asientos una mierda (aunque ya lo teníamos asumido), y me quedo con el final de la película, más optimista que el de la obra.
Sigo sin fotos de la expo de Tania. La vida es así o mejor dicho, mis amigas son así. Lo único que tengo es esto, y ni es de mis grabados favoritos ni se ve bien, así que no sirve para mucho.
(Ah, y ella no es avilesina.)
Estoy leyendo Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Voy por la página 108 y qué inocencia la mía, pensaba que después de leer La Canción de Hielo y Fuego estaba a prueba de bombas contra la sensibilidad. Ahora ya he superado los primeros disparos a bocajarro y sólo mantengo una ligera incomodidad y una enormísima curiosidad por saber, bueno, así más o menos, dónde está el argumento. Ciento ocho páginas de descripción del mundo o en este caso, de la situación del nuestro, una introducción leve a algunos de sus residentes y permanezco en busca y captura de la trama. No sé si van a cambiar el mundo, a luchar contra el sistema, a mostrarnos cómo no lo logran o a hacer algo menos grandioso y más profundo. Ni idea. Y sé que sueno mala, mala, pero en realidad me está gustando. Además, mi médico, que para explicar qué es lo que tienes no vale un pimiento pero para hablar de ordenadores, macs, Asimov y otros temas de interés es bastante majo, me ha comentado que sí hay película (también me disponía a iniciar la busca y captura) e incluso una serie. También sé que en ellas se han saltado los detalles más escabrosos de la cultura de Un mundo feliz, pero precisamente eso pensaba el otro día; no creo que en un film ni se atrevieran a insinuar lo de las relaciones sexuales entre infantes. ¿Tal vez también peco ahora de inocente? De todas formas, más información sobre libro y película cuando haya terminado con ambos.
Otra tema. He estado pensando (no mucho, así superficialmente, de la que pasaba) que ya van unos cuantos posts y en este blog seguimos sin título apto para poder gritarle desde la sala que termine de limpiar su habitación. Es una circunstancia excepcional, porque siempre encuentro por puro instinto el título adecuado que quiero ponerle a una página (es con lo único con lo que me pasa), y una prueba cristalina de la falta de objetivo con la que se creó este blog. También seguimos sin apenas lectores, pero esa parte es confortable (y si estás leyendo esto y eres consciente de que lo ignoro, ¡deja de ocultarte, maldito/a!).
¿Alguna sugerencia? Insecticidas para dragones no es válido. Soy yo, sí, pero en parte lo reservo para otra cosa, y además no pega mucho con lo aburrida que estoy siendo por aquí, ¿verdad?
Hoy estreno nueva categoría: “ofensas literarias al sentido”. En honor a Equilibrium pero sobre todo a Adhara Phoenix, más sense offender que nadie.
Archivado en: citas subrayadas, historia de un hobbit, retratos en tinta
Si tengo que ser sincera y es algo que me sale incluso más natural que no serlo, tengo que admitir que habría escrito una crítica sobre ella elevándola a la altura del Olimpo aunque sus obras fueran pura y simple basura. Es verdad, lo habría hecho. Síp. Lo habría hecho porque en cuestión de ética y moral, la lealtad adelanta por goleada a la objetividad artística en mi campo de prioridades. Y así de desvergonzada sinceramente lo digo. Por lo tanto es una suerte, de cara al público y también en lo que respecta a las personas a las que afecta o afectaría esta distinción, que servidora goce de un instinto natural y una buena (y a veces mala) costumbre de acabar relacionada siempre con gente de gran talento (y no añado el adjetivo por rellenar hueco).
Sobre eso podría extenderme y extenderme y acabar babeando sobre la mejor diseñadora gráfica que conozco (mucho y muy envidiablemente
, los pedazo de escritores que conozco (aunque probablemente aquí tendría que limitarme a un par de frases porque para lo que no hay descripción posible, no la hay y es tontería intentar encontrarla), o, en fin, otros casos de envidiable imaginería y más que increíble disciplina que me rodean a la vez por los cuatro costados (amigos de aquí, familia, amigos de allá y ups, me he quedado sin uno para completar la metáfora).
Pero la protagonista de hoy es Tania Rico, y, como decía, es una suerte esta manía mía de guardarme a tanto artista cerca, porque cuando llega la hora de las críticas, te sorprendes, efectivamente, elevando a tus amigos a la altura de las nubes sin faltar, además, a tu criterio. Y es que es una lástima que hoy por hoy aún no tenga en mi poder las fotos que hemos hecho (mea culpa, que me compro una Cámaraosea (copyright de Aldery) y me la dejo en casa y a esperar a que se acuerden de enviarme las de los demás), porque había grabados estéticamente preciosos (que ya conocía, al menos casi todos), y otras obras de técnica mixta que no sólo eran atractivos por su aspecto sino también por sus emociones y significados. Para que os hagáis una idea, en cierto momento estaba abrazándola cual lapa en frente de uno de los grabados, diciéndole “qué fuerte (porque yo soy muy culta a la hora de expresarme, qué os creéis), qué súper fuerte (¿véis?) que hayas hecho todo esto. ¡Es como arte de verdad!”
Fotos pronto, si pronto las tengo.
También queda desvelado un misterio: la “crítica” del post anterior era para el periódico de la Casa Municipal de Cultura de Avilés, donde aparecía bien acompañado con algunas fotografías de los grabados de la susodicha Tania Rico, una introducción a su obra y milagros y otro par de críticas de unas más que ilustres personas (y aquí guiño un ojo y tiro un beso). En el periódico también se hablaba, entre otras muchas cosas, de las dos obras de teatro que voy a ir a ver este invierno en esa misma ciudad, Closer y Cyrano de Bergerac.
Aún para mí es un misterio por qué voy a ver al teatro una historia que ya he visto en formato cine y que, aunque objetivamente pudiera considerar buena, quedó lejos de parecerme agradable, pero ahí que vamos. Entre el reparto tenemos a Belén Rueda y José L. García Pérez, que, (para qué ocultar nuestra incultura general) son los únicos que me son más o menos familiares. Es mañana mismo, así supongo, si hay ganas, que pronto seguiremos informando.
Archivado en: historia de un hobbit
Digamos que fue muy simpático. Digamos que fue irrepetible. Podemos incluso arriesgarnos y decir que fue la mejor frase de la historia, la más genial, la más escalofriante, la más absurda, la más hilarante, la más lamentable.
Probablemente estemos exagerando si decimos todo eso, pero qué soy yo sino una exagerada:
Me vino a recoger en su coche y todo tono casual, mirando a la carretera, hablando a un cien por hora, y os aseguro que sin pretender hacer una broma:
“Hostia, tía, el otro día fui al cine a ver Supersalidos y me decepcionó.”
…
…
…¿Por dónde empieza una a responder a eso? Joder, todavía me parto la caja con ello. xDDD

Mucho muy más digno de repetir. (Haberlos haylos incluso mejores y más recientes, pero se niegan a enviarme las benditas fotos.)
(Y parece que toca la sección memorias. Que levante la mano quien no quiera vacaciones.)
Archivado en: almas coleccionadas, historia de un hobbit, retratos en tinta
Hace un par de sábados, Oviedo, tarde en buena (mejor que buena) compañía y una captura de su alma aquí debajo a guisa de prueba para atestiguarlo. Dí con ella en un chat precreado de nombre #Camelot y fauna heterogénea cuando en el IRC (ese servicio de comunicación para frikis que ya no todo el mundo conoce) había más objetivos que el “BCN 15-18″ que gobierna ahora.
Para describirlo en pocas palabras: flechazo a primera “vista”. Las dos hicimos algo que nunca hacíamos porque tras nuestra primera (y última) charla en el chat, intercambiamos direcciones de e-mail y comenzó la más auténtica amistad por correspondencia que he tenido nunca. Los domingos después de comer eran nuestro momento messenger y el resto del tiempo, relatos cortos sin ton ni son, vidas en prosa y roleo, todo de un trocito a otro del servidor de Hotmail, mezclado, agitado, revuelto.
Nos conocimos en persona en terreno neutral un verano matador en Salamanca. Como suele suceder con gente de nuestra calaña, la tarde consistió en refrescos poco sanos en una terraza y sobre todo tiendas frikis, trotando de una a otra y de un lado a otro. No recuerdo bien si era con ella o con otra chica con la que estuvimos uno de esos días cuando un tío le dijo a su hijo desde un portal que “eh, mira, ahí van los jinetes del Apocalípsis”, señalando cómo caminabamos lado a lado, ocupando todo el ancho de la acera. Era falso porque éramos cinco (sólo por eso
), pero la sensación exultante que nos acompañaba, esa corta semana en Salamanca llena de películas estúpidas, amigos eternos y carreras a primera sangre en la nintendo, era bastante parecida a la de cabalgar por el borde del mundo.




