Y aún sin título para este campamento
Diciembre 7, 2007, 3:12 pm
Archivado en: citas subrayadas, historia de un hobbit, ofensas literarias al sentido

Hoy, hace un buen rato, después de llegar del médico, me planteé grabar mi primer audiopost y subirlo aquí para compartir, con generosidad y alevosía, el catastrófico estado terminal (y doloroso para la oreja media) de mi voz. (¿Cómo puedo hacer frases tan jodidamente largas?) Lo que pasa es que ahora ya como que ha pasado el momento y aunque sigo teniendo menos habilidades cantoras que Joaquín Sabina (y muchísimas menos literarias, lamentablemente), con una voz llena de gallos y toses moribundas, provoca menos efecto que la casi total ausencia de voz de hace unas horas (como diría Phoebe, “¡he perdido mi flema sexy!” Aunque en esta ocasión ni era sexy ni era una flema, pero me entendéis.)

Con lo cual, exacto, en realidad no tengo nada que contar. Let’s go to improvise.

Closer chuli piruli. La mejor actuación la de Juan Luis García Pérez (Larry), los asientos una mierda (aunque ya lo teníamos asumido), y me quedo con el final de la película, más optimista que el de la obra.

Sigo sin fotos de la expo de Tania. La vida es así o mejor dicho, mis amigas son así. Lo único que tengo es esto, y ni es de mis grabados favoritos ni se ve bien, así que no sirve para mucho.

(Ah, y ella no es avilesina.)

Estoy leyendo Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Voy por la página 108 y qué inocencia la mía, pensaba que después de leer La Canción de Hielo y Fuego estaba a prueba de bombas contra la sensibilidad. Ahora ya he superado los primeros disparos a bocajarro y sólo mantengo una ligera incomodidad y una enormísima curiosidad por saber, bueno, así más o menos, dónde está el argumento. Ciento ocho páginas de descripción del mundo o en este caso, de la situación del nuestro, una introducción leve a algunos de sus residentes y permanezco en busca y captura de la trama. No sé si van a cambiar el mundo, a luchar contra el sistema, a mostrarnos cómo no lo logran o a hacer algo menos grandioso y más profundo. Ni idea. Y sé que sueno mala, mala, pero en realidad me está gustando. Además, mi médico, que para explicar qué es lo que tienes no vale un pimiento pero para hablar de ordenadores, macs, Asimov y otros temas de interés es bastante majo, me ha comentado que sí hay película (también me disponía a iniciar la busca y captura) e incluso una serie. También sé que en ellas se han saltado los detalles más escabrosos de la cultura de Un mundo feliz, pero precisamente eso pensaba el otro día; no creo que en un film ni se atrevieran a insinuar lo de las relaciones sexuales entre infantes. ¿Tal vez también peco ahora de inocente? De todas formas, más información sobre libro y película cuando haya terminado con ambos.

Otra tema. He estado pensando (no mucho, así superficialmente, de la que pasaba) que ya van unos cuantos posts y en este blog seguimos sin título apto para poder gritarle desde la sala que termine de limpiar su habitación. Es una circunstancia excepcional, porque siempre encuentro por puro instinto el título adecuado que quiero ponerle a una página (es con lo único con lo que me pasa), y una prueba cristalina de la falta de objetivo con la que se creó este blog. También seguimos sin apenas lectores, pero esa parte es confortable (y si estás leyendo esto y eres consciente de que lo ignoro, ¡deja de ocultarte, maldito/a!).

¿Alguna sugerencia? Insecticidas para dragones no es válido. Soy yo, sí, pero en parte lo reservo para otra cosa, y además no pega mucho con lo aburrida que estoy siendo por aquí, ¿verdad?

Hoy estreno nueva categoría: “ofensas literarias al sentido”. En honor a Equilibrium pero sobre todo a Adhara Phoenix, más sense offender que nadie. :)



Diciembre 5, 2007, 12:38 am
Archivado en: citas subrayadas, historia de un hobbit, retratos en tinta

Si tengo que ser sincera y es algo que me sale incluso más natural que no serlo, tengo que admitir que habría escrito una crítica sobre ella elevándola a la altura del Olimpo aunque sus obras fueran pura y simple basura. Es verdad, lo habría hecho. Síp. Lo habría hecho porque en cuestión de ética y moral, la lealtad adelanta por goleada a la objetividad artística en mi campo de prioridades. Y así de desvergonzada sinceramente lo digo. Por lo tanto es una suerte, de cara al público y también en lo que respecta a las personas a las que afecta o afectaría esta distinción, que servidora goce de un instinto natural y una buena (y a veces mala) costumbre de acabar relacionada siempre con gente de gran talento (y no añado el adjetivo por rellenar hueco).

Sobre eso podría extenderme y extenderme y acabar babeando sobre la mejor diseñadora gráfica que conozco (mucho y muy envidiablemente ;) , los pedazo de escritores que conozco (aunque probablemente aquí tendría que limitarme a un par de frases porque para lo que no hay descripción posible, no la hay y es tontería intentar encontrarla), o, en fin, otros casos de envidiable imaginería y más que increíble disciplina que me rodean a la vez por los cuatro costados (amigos de aquí, familia, amigos de allá y ups, me he quedado sin uno para completar la metáfora).

Pero la protagonista de hoy es Tania Rico, y, como decía, es una suerte esta manía mía de guardarme a tanto artista cerca, porque cuando llega la hora de las críticas, te sorprendes, efectivamente, elevando a tus amigos a la altura de las nubes sin faltar, además, a tu criterio. Y es que es una lástima que hoy por hoy aún no tenga en mi poder las fotos que hemos hecho (mea culpa, que me compro una Cámaraosea (copyright de Aldery) y me la dejo en casa y a esperar a que se acuerden de enviarme las de los demás), porque había grabados estéticamente preciosos (que ya conocía, al menos casi todos), y otras obras de técnica mixta que no sólo eran atractivos por su aspecto sino también por sus emociones y significados. Para que os hagáis una idea, en cierto momento estaba abrazándola cual lapa en frente de uno de los grabados, diciéndole “qué fuerte (porque yo soy muy culta a la hora de expresarme, qué os creéis), qué súper fuerte (¿véis?) que hayas hecho todo esto. ¡Es como arte de verdad!”

Fotos pronto, si pronto las tengo. :)

También queda desvelado un misterio: la “crítica” del post anterior era para el periódico de la Casa Municipal de Cultura de Avilés, donde aparecía bien acompañado con algunas fotografías de los grabados de la susodicha Tania Rico, una introducción a su obra y milagros y otro par de críticas de unas más que ilustres personas (y aquí guiño un ojo y tiro un beso). En el periódico también se hablaba, entre otras muchas cosas, de las dos obras de teatro que voy a ir a ver este invierno en esa misma ciudad, Closer y Cyrano de Bergerac.

Aún para mí es un misterio por qué voy a ver al teatro una historia que ya he visto en formato cine y que, aunque objetivamente pudiera considerar buena, quedó lejos de parecerme agradable, pero ahí que vamos. Entre el reparto tenemos a Belén Rueda y José L. García Pérez, que, (para qué ocultar nuestra incultura general) son los únicos que me son más o menos familiares. Es mañana mismo, así supongo, si hay ganas, que pronto seguiremos informando.



Diciembre 3, 2007, 3:53 pm
Archivado en: citas subrayadas, retratos en tinta

Le decía a Ferluche (de Fernando y de peluche, aunque la fusión no es cosa mía), que no es poco chistoso ver en su flamante nuevo blog un titular que reza “Lecturas diarias” y, unas cuantas líneas por debajo, un enlace a este blog. Chistoso como poco. Su respuesta tuvo algo de reto y de empujón, y aunque los retos no me van mucho, a ver qué podemos sacar del empujón.

Mañana se estrena en Avilés una exposición dedicada a los grabados de Tania Rico, una de mis más íntimas amigas. Una de esas que entran en la categoría no sólo de “gente con la que me iría de vacaciones” sino, incluso más importante, también en la de “gente que no me importa o incluso me gusta que ande cerca cuando no me hace especial ilusión no estar sola en el universo”. De esa clase.

Para la exposición, o su folleto, o algo relacionado, necesitaba un par de críticas/comentarios/artículos/como sea sobre ella, sobre su obra o sobre Nunca Jamás. Así fue como nos lo explicó. Y aquí se avecina el rollo. Disculpad el merecido peloteo:

Sonará a chiste malo o historia trillada decir que todo comenzo en una tarde oscura y tormentosa, pero en honor a la sinceridad y para acompañar el ambiente que envuelve las obras de esta exposición, debo decir que así fue. La primera vez que vi algunos de los grabados más destacables de Tania Rico, éramos los únicos que quedaban en el bar, la lluvia repiqueteaba contra los cristales oscurecidos de los ventanales y la luz vaga y difusa de las lámparas colgantes iluminaba a duras penas los restos de cerveza de las jarras de los allí presentes. Tania llegaba tarde (obviamente), y cargaba con una carpeta gigante, de esas de alumno de artes, y también con un rictus cansado en los labios. Mientras nos contaba sus penas y sus glorias, robamos su carpeta y la abrimos, como siempre, sin permiso y sin vergüenza, y allí, en primer plano, estaban algunos de sus mejores grabados. Fue a través de ellos, y de sus explicaciones exaltadas, llenas de vívidas descripciones (olvidó rápidamente sus penas y decidió dejar las glorias para más tarde), lo que nos salvó de la tormenta esa tarde de jueves de final de trimestre, como quien abre un agujero negro en el espacio-tiempo entre las mesas de madera deslustrada del bar habitual, con destino guiado al país de las historias y las oscuras maravillas.

Desde entonces, “érase una vez” son, sin duda, las tres primeras palabras que me vienen a la mente a la hora de juzgar o comentar la obra de Tania Rico. Influenciada de forma evidente por la cultura siempre marginal de la fantasía y el terror, es el suyo un estilo que hereda la atmósfera sombría e irreal, a ratos ingenua, de los cuentos originales de primera línea, de esas historias llenas de oscuridad y finales aparentemente felices que la cultura actual se ha esforzado por deformar y desvirtuar en pro de unas versiones descafeinadas y políticamente correctas a las que se les ha arrancado el alma. Y es que alma, es, precisamente, lo que a ojos vista poseen todas las obras de Tania Rico.

Artista es un término que en zonas aisladas de la cultura actual se entiende con admiración y cierta deferencia, y que en otros, tal vez por menos elitistas o más envidiosos, se vuelve marginal y digno de desdén. En cualquier caso, no se puede negar que, se mire por donde se mire, la joven Tania Rico es, por definición y de espíritu, toda una artista.