Después de sudar y sangrar la insufriblemente larga entrada anterior, recordé muchas otras cosas que sucedieron en aquella tierra de volcanes, casi todas tan trascendentales como la siguiente:

-¿Crees que esta maleta se pasa de los diez kilos?
-Cariño, si tú puedes levantarla, no se pasa de los diez kilos.

Sí: cero trascendentales, pero trozos del guión de mi inconexa serie personal, una sitcom solo apta para televidentes mimosos y muy pacientes con el neuroticismo y mi soñar con dar patadas como Buffy cuando no soy capaz de levantar una sexta parte de mi peso.

(Ay, Buffy. ¡Qué patadas tan bonitas dabas!)

Estos últimos días he hecho unas cuantas cosas molonas, en parte por el alto nivel de vida social que llevaban grapadas y en parte porque, bueno, tanto Hogwarts como los juegos a los que yo juego como los mercados medievales con espadas de madera son molones sin ayuda de ningún otro factor. Pero es que además, es la gente. Es que, es decir, a veces estoy con Fulanito tomando un café en Oviedo y mirando el vacío embobados mientras pensamos en Daenerys, o con Menganita alabando el elegante diseño de los vibradores de un sex shop, o escuchando a Consorte describir una idea tan infantil como mágica con onomatopeyas donde gentes más comunes utilizamos adjetivos, y me pregunto cómo va esto del reparto de los amigos (y Consortes) y hasta qué punto lo mío es un caso de Suerte Excepcional cuando, con una buena porción de arrogancia, por lo general me otorgo todo el mérito posible alardeando de tener un muy activo y funcional Filtro Que Solo Pasa La Gente Guay De Verdad.

¿Ya he hablado de esto? Seguro que sí. Es un pensamiento recurrente cuando os tengo cerca (fulanitos míos, menganitas guapas) y disertáis sobre lo inventado y lo humano sin ser conscientes (porque no podéis ser conscientes de ello en todo momento) de vuestra propia genialidad, tan brillante y con tantos colorines.

Otro ejemplo: Gina. Estás ahí, ¿no? Siempre lo estás y eso que tu Vida Real se compone de tantas horas de trabajo que la lógica dicta que es imposible que tengas tiempo para ningún otro tipo de vida. ¿Cómo me lo he trabajado para tenerte de mi parte, siempre con esos lustrosos pompones de animadora a pie de comentario? ¿Con la cantidad de gente guay que hay por internet escribiendo posts casi todos los días, fotografiando casi todas las cosas y respondiendo e-mails como mínimo un par de meses más rápido que yo? ¡Con la paciencia que hay que tener conmigo y no se te ha agotado todavía!

Tomad, un poco de magia, para mis cuatro gatos lectores. Me conozco el perfil de vuestras narices, a casi todos os he visto en pijama, y me voy a la cama mimosa :)

Advertisement