¡Tachán! Otra nueva categoría, como símbolo de ingenuas esperanzas (¿yo? ¿clasificando mi batiburrillo mental yo?).

Niños, niñas, hoy me gustaría que habláramos sobre fotografía, algo que hago, por norma general, a solas conmigo misma, y que me propongo cambiar porque tengo verdadero interés en conocer otras opiniones respecto a esto (seas aficionado, profesional o un indiferente vocacional que viene aquí por las piruletas gratis (¡en la mesa del fondo!)), y  porque tengo verdadero interés en charlar en general. ¡Así que espero que alguien se anime! :)

La discusión entre quienes consideran lícito el post-procesado en una foto y entre los que reniegan de este resulta ya vieja y aburrida. Como en todas las batallas, cada bando defiende su bandera convencido de llevar consigo La Verdad definitiva. Yo no soy menos; me parece absurdo devaluar una buena imagen por el esfuerzo que se ha invertido en ella, se de este en la fase de pre-producción, durante la producción o en la post-producción. Hacer (del modo que sea) una buena imagen, tiene mérito siempre que no se deba al puro azar. Y en ese caso, no tiene mérito pero sigue siendo tuya, así que mira qué bien.

En mi caso el nivel de procesado varía entre “Hoy Sí, Que Me Está Entreteniendo” y, el más habitual “Hoy Rapidito, Que Me Aburro Cosa Mala”. Todo eso de los niveles por zonas seguramente podrían mejorar la mayor parte de mis fotografías, pero lo cierto es que rara vez me sobra tanta paciencia. Hace poco me he sorprendido dedicándole un tiempo a mentir (dícese de levitar) en las fotografías que poco antes no hubiera aprobado. Pero… son épocas, curiosidad y evolución, y hacer siempre lo mismo te aburre a ti y podría convertir tu facebook en un día de la marmota. ;)

Esta bandera, sin embargo, no nació tan bien bordada, y no ha ondeado en toda su gloria hasta hace pocos días. Porque desde siempre he creído en el buen uso de la cámara y el buen uso del photoshop, necesario para procesar (o revelar, si eso os dice más), la imagen. Para ajustar los contrastes y demás parafernalia que antes se hacía con las manos y ahora se hace con… las manos, también. Pero con una limitación bastante clara: poco (en casos aislados) o nada de fotomontaje (lo que explica cómo desarrollé mi interés por las largas exposiciones para contar historias).

Ahora se me ha ido al cuerno la limitación: mirad esto.

¿Qué os parece? A mí me encanta, no me canso de mirarla. Mi reacción, tan intensa como inmediata y habitual, le resultará familiar a casi cualquiera: ¿por qué no se me ocurrió antes a mí? Seguida por un esquema mental de cómo colocar todos esos paragüas, apuntar la cámara hacia el lugar preciso y posar con su habilidad.

Pocos días después recaudé el interés suficiente en la autora como para echarle un ojo a su blog, para caer en el embrujo de la gente que tiene talento y lo ofrece con generosidad (ver post anterior), con consejos y opiniones y tal sinceridad que ha resultado en un exceso de transparencia en temas personales (a quien le guste Salsa Rosa lo tiene regalado) y en una valiente transparencia en temas profesionales: cual fue mi sorpresa al averiguar que tampoco se le había ocurrido antes a ella.

Vistas así, esa ristra de fotos aburridas no me resultan interesantes en lo más mínimo. Vistas con sus ojos, han resultado en una fotografía llena de carisma. Todo su mérito se deshizo a mis ojos mientras iniciaba su post, y se fue reconstruyendo de nuevo a cada palabra que añadía. Puede que lo que más me guste, por encima de la visión que demostró y del trabajo que le dedicó a la fotografía, es que no se avergüence de mostrar el muy interesante making of donde deja ver qué clase de fotos hizo en un primer momento. ¿Qué más da? Que sabe hacer fotos es incuestionable (véase los documentales de boda TAN chachis que tiene en su blog).

La mayor parte, o la mitad al menos, de los cinco gatos que supongo que leeréis esto estáis en contra del uso más básico de photoshop, así que, resumiendo: me muero de curiosidad por conocer vuestras opiniones. Y como probablemente acabo de escribir el post más largo y serio de mi larga vida como bloggera, ¡gracias por llegar hasta aquí! :)

Por mi parte, llevo, o llevaba, peor ser consciente de cómo un equipo fotográfico mejor contribuye a que la misma habilidad fotográfica pueda dar fotos mucho mejores, y cómo abre posibilidades a un nuevo mundo de fotografías en las que la definición y la calidad visual importan más. Simple envidia. Me viene de lejos; de pequeña fantaseaba con que instauraran el uso de un uniforme en mi colegio y poder llevarlo cada uno como quisiera, con su propio estilo y a su propia moda (de la que yo carecía, pero no viene al caso). Justisísimo punto de partida, diferentes resultados. La palabra que estáis buscando es zumbada y la utilizaba mucho mi tío cuando aún me daba la propina, en una de mis vidas pasadas.

(Sobra decir que ahora apruebo por completo el uso de diferentes faldas, pantalones y camisetas entre el pueblo llano.)

(Pero jo, yo también quiero una sensor más listo, un objetivo más sonriente y unos niveles altos de ISO más tímidos. ¿Es mucho pedir?)

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