Mayo 14, 2008, 10:57 am
Archivado en: yo mi me conmigo

Y las tormentas no se van. Se las acaba cogiendo cierto cariño incómodo, mezcla de costumbre y de la sensación de notar cómo se aligera el ambiente a tu alrededor, aliviando ese bochorno insufrible que se pega a las camisetas y resbala por la piel despacio, desagradable.

Llegan por la tarde. A la hora del té, como quien dice. Y no puede una evitar imaginarse bebiendo con cuidadosa elegancia de una tacita blanca con florecillas pintadas, la espalda recta, sillón de mimbre, mesita baja de mantel de pastelería y al fondo, o a unos metros, al otro lado de la protección del techo de una galería de cristal, todo rayos y truenos.


3 comentarios por mucho
Deja un comentario

Hoy hemos coincidido un poquito en la temática :) ¿Cómo has sabido que mis otras tazas de té son blancas con florecillas -azules- pintadas?

Comentario por shedemei

¿Qué tal fue? :)

Comentario por Gina

¿El qué, mon ami?

Comentario por insecticidasparadragones




Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>